LOS ÉXITOS DE LAS ESPAÑOLAS

Es repetitivo en el discurso periodístico recordar las victorias de los equipos, enumerar los triunfos de la Selección, presumir de tener un atleta pentacampeón o enardecer a los seguidores en vísperas de la ansiada décima. Saliendo del periodismo y acercándonos a la literatura académica encontramos el libro Managing Football, un análisis acerca de lo que supone, en este caso, el negocio del fútbol. En el capítulo dedicado a España, sus autores, Carlos Martí, Ignacio Urrutia y Ángel Barajas, realizan un repaso de los torneos en los que pueden competir un equipo español y de la concentración de campeonatos de Liga ganados por solo nueve de los 20 equipos que participan en al LFP. Es fácil afirmar, por tanto, que los éxitos son cuantificables.

Tradicionalmente, el deporte por los valores que tiene asociados (superación, solidaridad, nobleza o colaboración) ha convertido a sus protagonistas en héroes antes los ojos de aficionados fascinados. La repercusión, ya desde hace tiempo, mediática ha democratizado un reconocimiento que la sociedad brinda a dichos héroes. Sin embargo, cuando hablamos de deporte femenino, y en nuestro caso de fútbol, ese reconocimiento se vuelve anecdótico y se reduce a consideraciones del todo alejadas no sólo de la lógica y el sentido común sino también de esos valores deportivos.

El fútbol femenino en España está lleno de éxitos. Nos quedaremos ahí, sin caer en la comparación fácil, porque no vamos a comparar el fútbol femenino con el masculino. (¡Hemos dicho!)

A continuación se hace un repaso longitudinal de los éxitos conseguidos por las selecciones femeninas de Fútbol y Fútbol Sala.

En su primera competición internacional oficial la Selección España femenina de fútbol consiguió llegar a semifinales del Europeo de la UEFA. Era la Eurocopa del 97. Una actuación extraordinaria para ser la primera vez que participaba en un torneo continental y se enfrentaba a conjuntos europeos con mayor trayectoria en este tipo enfrentamientos. La semifinal frente a Italia acabó con un 2-1 para las italianas. España no quedó ni 3ª ni 4ª. Según la información recogida por Furiaroja.com, no se disputó ningún partido para dirimir estos puestos.

Fue una hazaña, la primera. No puede considerarse de otra forma si se tiene en cuenta lo paupérrimo y hostil del entorno en el que estas mujeres aspiraban a ser futbolistas. 19 mujeres, que hoy forman parte de la historia del fútbol español. Una historia amnésica que ni las recuerda ni les ha dado el lugar que les corresponde: el de pioneras del fútbol femenino en España y referentes para las jugadoras de décadas posteriores. Sus nombres son Roser Serra, Marina Nohalez, Judith Corominas, María Antonio Is Arantza del Puerto, Beatriz García, Rosa Castillo, María Luisa Puñal, Mari Mar Prieto, Alicia Fuentes, Yolanda Mateos, Maider Castillo, Eli Capa, Vanessa Gimbert, María Isabel Parejo, María Jesús Pal, Silvia Zarza, Auxi Jiménez, Mari Ángeles Parejo y Arrate Guisasola. Sus experiencias, y las de otras muchas mujeres que se calzaron las botas, son aún hoy desconocidas por la mayoría.

Con el paso del tiempo, las selecciones femeninas españolas de fútbol en competiciones internacionales oficiales ha cosechado los frutos de un trabajo constante y marcado por el esfuerzo. Éxitos que se suceden de forma transversal en todas las categorías. Hasta el día de hoy, gracias a las jugadoras de la sub-16, sub-17, sub-19 y Absoluta España han sido 4 veces campeonas, 6 veces subcampeonas y han logrado 3 terceros puestos (incluyendo la semifinal de la Eurocopa del 97). Los éxitos se concentran en las competiciones europeas en las categorías sub-17 y sub-19. Pero si algo supuso un punto de inflexión fue la plata conseguida por la sub-17 el pasado 4 de abril en el Mundial celebrado en Costa Rica. El próximo verano habrá otra oportunidad mundialista, en este caso gracias a la Absoluta que se clasificó, por primera vez en la historia del fútbol femenino español, para un Mundial, Canadá 2015. Fue el pasado 13 de septiembre ante Rumanía, el resultado 0-2.

Como hemos dicho esto no va sólo del fútbol se juega sobre césped. La Selección femenina de Fútbol Sala también acumula títulos. Su situación difiere de la de sus compañeras, pues la mayoría de los partidos internacionales que ha jugado esta selección son de amistosos o de carácter oficioso, como es el caso del Torneo femenino Internacional de Fútbol Sala que se celebra desde hace cuatro años bajo el auspicio de la FIFA y que funciona a modo de banco de pruebas para el futuro Mundial femenino de Fútbol Sala que se prevé pero para el que no se conoce fecha.

Esta falta de oficialidad no ha impedido que, desde 2005, las integrantes de la Selección de Fútbol Sala se proclamen 8 veces campeonas, 2 subcampeonas y hayan logrado 3 terceros puestos; el último en el V Torneo Mundial Femenino de Fútbol Sala celebrado en Costa Rica.

Sus éxitos, son los siguientes.

Cómo se observa son abundantes las ocasiones en las que nuestras futbolistas han dado motivos para ser consideradas heroínas. Sin embargo, la mecánica mediática imprime un sexismo informativo que para Ana María Vigara consiste, paradójicamente, “en no informar, en no hacer visible el protagonismo de las mujeres deportistas, tan cierto y se supone que importante, en lo que no les corresponde, como el de los varones (que sí suele encontrar sitio en las páginas deportivas de nuestros periódicos)”. En su opinión, recogida por José Luis Rojas, el problema va más allá del sexismo lingüístico y habla incluso de “sexismo discursivo, ya que ofrece con frecuencia un protagonismo distorsionado tanto de ellas como de sus logros y fracasos”.

Ese ‘no informar’ oculta de cada a la sociedad a las futbolistas quien dejan de recibir esa suerte de beneficio en forma de reconocimiento y que influye claramente en su motivación.

NOTA: Será interesante, una vez enumerados los logros de nuestras futbolistas, comprobar la cobertura mediática que se ha llevado a cabo. A este respecto, el análisis realizado por la página Futfem.com a propósito del España-Escocia que dio el pase a la Euro2013 es un buen ejemplo de cómo aproximarse a la materia.